03 agosto 2009

La Brújula Dorada

Dejo este comentario en El hojeador:
Mi opinión:
Es una de las mejores novelas (de este género) que he leido, aunque eso fue hace muchos años y ya no la tengo fresca en mi mente. Sin embargo siguen presentes con afecto en mi recuerdo las andanzas de Lyra y sus compañeros de peripecias y, sobre todo, ese maravilloso mundo fantástico creado por el escritor; alguno de los personajes que aparecen a lo largo de los tres libros y finalmente, el trasunto "adulto" que subyace en la historia, más propio de ser analizado por teólogos y e intelectuales los cuales, dudo yo, jamás leerán esta novela.

Me alegré al saber que iba a ser filmada pero abominé del resultado cuando pude verlo. Maldije las manos a las que fue a parar este proyecto cinematográfico por la oportunidad perdida.
Que la película sea tan mala obedece simplemente al hecho de que la historia es demasiado compleja para que pueda ser adaptada sin más para un público infantil, además, que los protagonistas sean niños es un lastre demasiado pesado para captar la atención del público adulto.
Repito, La Brújula Dorada es una gran novela, un válido ejemplo para demostrar que el cerebro humano -en este caso el de su autor- es uno de los órganos más desarrollados del universo, del nuestro por lo menos.

Retrato


Ghost

Cielos intensos



La máquina que usé para sacar estas fotos no parece procesar las altas ISOS de una manera muy eficaz.
No obstante, el agresivo procesado de la fotografía en color contribuye poco al perfecto acabado de dicha imagen.

Dicho popular: Cuantas palabras para decir panera.

2001 - Una odisea del...

Modificaciones

Esta es la fotografía original.

Esta es la fotografía modificada.



Rubén, compañero de trabajo (y cada día mejor fotógrafo, pero no se lo digáis), me ha pasado una que hizo el otro día en la India y me ha preguntado si podía mejorarla de alguna manera.
Esto es lo que he hecho con la foto hasta que se me ha bloqueado el ordenador.

Ahora lo que pido es vuestra opinión.

31 julio 2009

El País / El mundo

Como todos los viernes desde hace muchos años (más de los que quisiera), esta mañana he ido a por el periódico.
Mis amigos de El País, periódico al que los viernes soy fiel, entre otras cosas por el suplemento EP3 y por Carlos Boyero, me tenían reservada la desagradable sorpresa, que lo es menos porque viene repitiéndose todo el verano, de encoger el periódico y reducirlo a poco más (o menos) de 60 páginas.
Sin embargo, el precio no ha adelgazado, no. Sigue siendo 1,20 € lo que tengo que pagar, pero ahora a cambio de la mitad de páginas.
Supongo que se nos pide un esfuerzo, ya se sabe; que si la crisis, la bajada de anunciantes, el verano... Pero olvidan que también yo estoy en crisis y que ahora miro un poco más a quién le doy mi dinero.
Y sintiendolo mucho por ellos (o por lo menos, bastante), se lo doy a El Mundo, que aunque también ha hecho de las suyas con Metropolis, por lo menos me ofrece El Cultural -al que quizá le sobra el Ansón en la primera, aunque esa es otra historia-, y me lo llevo a casa tan feliz.
No ha sido hoy la primera vez en que me ponían los de El País en la tesitura de elegir, y supongo que al paso que vamos, no será la última vez.
Ellos saben que se arriesgan sacando a la calle un periódico de pago pero con contenido, por volumen, de gratuito, y saben que pueden perder.
Y así ocurre, por lo menos en mi caso.

Moraleja sencilla:
menos ingresos por la crisis que afecta a los anunciantes = menos páginas para reducir costes = menos consumidores = menos tirada = menos ingresos por la venta de periodicos = ...

Geometrías visuales